Peligros de un mal mantenimiento de la piscina

 

A todo el mundo le encantaría poder tener una piscina en casa pero, lo cierto es que pocas personas saben que este tipo de instalaciones conllevan también un gasto en mantenimiento y nos hacen tener que invertir mucho tiempo en tenerla a punto.

A pesar de que sea invierno o verano, nuestra piscina tiene que estar siempre bien limpia y correctamente mantenida, ya que, si no, podríamos encontrarnos con graves problemas de salubridad que pueden afectar, entre otras cosas, a nuestra piel y nuestro organismo.

Para poder disfrutar al máximo de nuestra piscina debemos cuidarla y prestarle mucha atención a su mantenimiento; solo así, nos aseguraremos de que el agua está en condiciones óptimas para que podamos bañarnos en ella.

 

Indicios de que tu piscina no está correctamente mantenida

Los indicios que podemos detectar que nos indican que nuestra piscina no está cumpliendo correctamente el mantenimiento que debería pueden ir desde el color y la textura del agua hasta el deterioro de las partes metálicas por ejemplo.

Un caso muy común de mal mantenimiento del agua es cuando la vemos de color verdoso, como si en el interior de la piscina hubiera algas. Además, cuando nos metemos en la piscina notamos que el fondo y las paredes son mucho más resbaladizas de lo normal. Si nos encontramos ante esta situación, lo más probable es que nos toque tratar el agua y la piscina.

También se puede dar el caso de que encontremos el agua turbia (porque la depuradora no filtra de forma correcta, por ejemplo) o que el agua de nuestra piscina tome un tono marrón debido, probablemente, a la presencia de hierro y otras sustancias en el agua.

Otro indicio muy significativo de que nuestra piscina puede tener un mal mantenimiento es que presente, de alguna forma, bacterias y hongos, que podrían ser perjudiciales para nuestra salud.

 

Cómo afecta el mal mantenimiento de tu piscina a tu salud

Los principales síntomas de cómo el mal mantenimiento de una piscina puede afectar a nuestra salud, están dirigidos, básicamente, a la piel, los ojos y el sistema respiratorio.

Tratar de forma incorrecta los productos que ayudan al mantenimiento de la piscina (cloro, PH…) pueden provocarnos irritación ocular y cutánea e, incluso, problemas para respirar, sobre todo en personas asmáticas o con problemas respiratorios. Además, también puede dar lugar a conjuntivitis e infecciones en los oídos.

 

Consejos para prevenir problemas de salud relacionados con el agua de la piscina

Algunos consejos para prevenir estos posibles problemas de salud están relacionados, por un lado, con nuestro comportamiento en la piscina y, por otro, con el mantenimiento correcto y profesional de nuestra piscina.

 

  • Ducharse siempre antes de entrar en la piscina y al salir de ella.
  • Utilizar gafas para bucear (no abrir los ojos sin protección bajo el agua).
  • Preguntar a un experto sobre el mantenimiento en concreto de nuestra piscina.
  • Utilizar gorro de baño o tampones para mantener tapados los oídos.