Precauciones para los bebés en las piscinas

Ahora que llega el buen tiempo todos queremos disfrutar de las piscinas, incluso los más pequeños. Aunque creemos que estando en nuestras manos no les va a pasar nada a nuestros bebés, es necesario atender a algunas indicaciones.

Vigilancia continua

Hay algo fundamental que no debemos olvidar: siempre que vayamos con un bebé (o con un niño) a la piscina debemos tener una vigilancia continua sobre ellos. Creemos que es algo obvio pero a veces se nos olvida, nos excedemos en confianza y podemos llevarnos un susto. Es necesario estar encima de nuestros pequeños para que no les pase nada, nosotros tenemos que aportar la parte más racional.

Añadir ayuda extra para los bebés

Aunque nosotros estemos pendientes y los llevemos en brazos, no está de más añadir una pequeña ayuda como los manguitos o algún flotador. Si nosotros estamos sujetándolos bien, no debe haber ningún problema, pero nunca está de más extremar la precaución. Además, actualmente existen flotadores especiales para bebés, los cuales están mucho más protegidos y algunos incluso llevan complementos para proteger a nuestros pequeños también del sol. Si aún así no nos sentimos seguros, podemos optar por acudir a la piscina con un portabebés especial para el agua, con materiales resistentes al agua y que cumplan de la mejor manera su función.

Cosas a tener en cuenta en el primer contacto con el agua

En el primer contacto de nuestro bebé con el agua, debemos tener en cuenta que la piscina no esté muy fría, pues si el agua no está a una temperatura óptima para nuestro bebé, puede pasar frío y sufrir de hipotermia. Además, para que no se asuste con el agua, es aconsejable dar un paseo con él alrededor de la piscina y mojarle un poco con nuestra mano antes de meterle dentro de la piscina; no podemos meterle directamente si antes no hemos preparado su cuerpo para ello. Por otra parte, debemos saber que si nuestro bebé tiene menos de un año, se recomienda que los periodos que pase dentro de la piscina no sean de más de 30 minutos. Si queremos pasar más rato con él dentro de la piscina podemos ir haciendo pequeños descansos, pero siempre que nuestro bebé esté en remojo no se pueden superar los 30 minutos.

Algunos consejos más

Otro consejo que no podemos dejar de comentar es que debemos saber que los niños, hasta que no tienen cuatro años, no tienen capacidad para hacer movimientos de natación coordinados, por lo que nunca debemos dejarlos solos ni intentar que naden antes de tiempo. Además, a la hora de acudir a una piscina debemos ir siempre con los complementos necesarios para nuestros pequeños: una buena crema solar para que no sufran quemaduras, sobre todo en los primeros meses, pues tienen la piel más sensible; un gorrito que les proteja del sol; una toalla para secarles siempre que salgan del agua y que no pasen frío; y un biberón con leche o agua para hidratarlos correctamente. En la piscina hay que estar siempre protegidos y bien alimentados, pues tanto el agua como el sor pueden perjudicar a nuestro bebé si no lo preparamos como es debido. Siguiendo estos consejos nuestros bebés disfrutarán como uno más de la jornada de piscina y no les pasará nada.