¿Por qué te tienes que duchar antes de entrar en la piscina?

  Cuando se habla de este tema en verano en el contexto de una piscina real y cercana siempre surge la misma discusión: ¿Por qué hay que ducharse antes de entrar en una piscina? Por lo general, solemos asociar este ritual a que así nos costará menos meternos en el agua o porque debemos limpiarnos un poco antes de entrar para no ensuciar la piscina. Lo cierto es que esa ducha es mucho más de lo que todos conocemos. Existen infinidad de motivos por los cuales ducharse es imprescindible antes de entrar en una piscina, pero la verdad es que son bastante desconocidos. Más que un gesto de cortesía hacia los demás bañistas, la ducha previa es una cuestión de salud.

La contaminación del agua

Aunque no lo sepamos, cada vez que nos bañamos se desprenden de nuestro cuerpo sustancias que ni siquiera controlamos. Los restos de heces, el sudor, la suciedad de la piel y un largo etcétera son algunos de los químicos que se quedarían impregnados en el agua y se transmitirían a otros bañistas. Más allá de todo lo que nuestro cuerpo produce y expulsa cuando está en el agua, las personas también estamos portando al agua todos aquellos productos y sustancias con los que estamos en contacto en nuestro día a día. Desde aceites hasta cremas hidratantes, pasando por maquillaje, restos de gel o champú, colonias o lociones, todas estos restos pueden afectar a la calidad del agua donde nos bañamos.

La ducha de antes

Para evitar transmitir estas sustancias al agua de una piscina es imprescindible esa ducha inicial que, si bien no eliminará todo lo que portamos, sí nos ayudará a reducir la cantidad de este tipo de compuestos que vertemos al agua sin darnos cuenta. El no darse una ducha antes de entrar en el agua, además de ser dañino para los demás, también puede serlo para nosotros mismos ya que, todas estas sustancias y restos interactúan con las sustancias que se utilizan para tratar y mantener la piscina. Una mala mezcla de estos compuestos puede hacer que tengamos problemas en los ojos (irritación ocular), los oídos (infecciones en el oído externo), la piel (irritación cutánea y sarpullidos) y el sistema respiratorio (dificultad para respirar, ataques de asma, tos…). Además, en este sentido, los niños serían quienes más sufrirían esta mezcla de sustancias ya que ellos al bañarse suelen tragar mucha agua, por lo que se les pueden ocasionar problemas internos en su organismo.

La ducha de después del baño

Tan importante como la ducha inicial es la ducha posterior. Al haber estado en contacto con todos los elementos químicos que se utilizan para tratar el agua de una piscina  (cloro, regulador del PH y cualquier otro desinfectante) debemos limpiarnos y secarnos bien, para asegurarnos de llevarnos el mínimo contacto con ellos después del baño.