Irritación en los ojos por el cloro: ¿cómo evitarla?

La irritación en os ojos provocada por el cloro de las piscinas es un problema bastante común que sucede cuando los ojos entran en contacto directo con los ojos. Cuando esto sucede, los ojos se ponen rojos y comienzan a picar, convirtiéndose en algo realmente molesto. Pero aunque no lo creamos, evitar la irritación en los ojos es más fácil de lo que puede parecer. En Cubriland os traemos algunos consejos para que el cloro no os impida disfrutar de una jornada de piscina.

Protege tus ojos

La manera más sencilla y obvia de evitar que nuestros ojos entren en contacto directo con el cloro es protegiéndolos. ¿Cómo lo hacemos? Pues estoy es muy sencillo, bastará con ponernos unas gafas de natación cada vez que nos metamos en la piscina. Acostumbrarnos a nadar con ellas no nos costará demasiado, además se tornarán imprescindibles en cuanto notemos la diferencia. Con las gafas de natación podremos abrir los ojos debajo del agua y disfrutar de la piscina sin tener que preocuparnos por los ojos. Así, desaparecerán las molestas consecuencias del cloro y nuestros ojos estarán mucho mejor.

No tocar los ojos con las manos

Muchas veces intentamos evitar abrir los ojos debajo del agua pero no nos damos cuenta de que al salir de ella, nos tocamos los ojos con las manos. Por mucho que evitemos el contacto con el agua, si nos tocamos o rascamos los ojos con la mano, estaremos logrando justo lo contrario. Las manos están siempre en contacto con el agua, por lo que transportan cloro. Así que al tocarnos el ojo con una mano estamos pasando ese cloro directamente, lo que nos provocará la irritación que estábamos tratando de evitar.

No compartir toalla

Del mismo modo que las manos pueden entrar en contacto con nuestros ojos y pasarnos el cloro que llevan, lo pueden hacer las toallas de las demás. Si compartimos la toalla y tenemos los ojos sensibles, podemos irritarnos los ojos debido al cloro u a otras infecciones oculares. Por ese motivo debemos ser muy cuidadosos con qué nos secamos, para evitar posibles problemas que puedan afectar a nuestros ojos.

Un buen mantenimiento de la piscina

Aunque los consejos dados anteriormente son necesarios a tener en cuenta, lo más importante para evitar la irritación en los ojos es que tanto la piscina como el agua de la misma estén en buen estado. Debido a la alta cantidad de productos químicos que ésta contiene, si no se mantiene del modo correcto (filtrando el agua, añadiendo la cantidad justa y necesaria, etc.) aumentarán las posibilidades de contraer infecciones y de que nuestros ojos se irriten. Está claro que el cloro afectará a nuestros ojos igualmente, pero no lo hará de la misma manera si la piscina está bien cuidad y todos los productos químicos que contiene están en la medida que les corresponde. Llevando a cabo esos consejos y dándole la importancia a nuestros ojos que se merecen, evitaremos la irritación. Aunque en ocasiones el agua nos caerá directamente a los ojos, tenemos que intentar que sea el menor número de veces posibles. Si cuidamos nuestros ojos como corresponde notaremos la diferencia y dejaremos de sufrir por la incómoda sensación de irritación. Lleva a cabo todos estos consejos y a partir de ahora podréis disfrutar mucho más de una jornada de piscina.