Cuál es la mejor temperatura para el agua de tu piscina

Seguro que son muchos a los que se les pasa por alto, pero la temperatura del agua de nuestra piscina es un aspecto primordial a tener en cuenta. No podemos confiar en las temperaturas extremas, pues nuestro cuerpo no está preparado para ellas y, además, podría convertirse en algo peligroso para nosotros. Por ello, debemos medir muy bien la temperatura que queremos, para que se nos haga fácil bañarnos en el agua pero sin que sea perjudicial para nosotros.

Por eso, la temperatura ideal sería aquella que tiende más a ser fría, pues las aguas calientes están reservadas para piscinas interiores o saunas. Es importante que la temperatura del agua de nuestra piscina no sea superior, por tanto, a 30º.

Una normativa regula la temperatura que debe tener el agua

Hay una normativa que determina en cada comunidad autónoma la temperatura a la que han de estar las piscinas, aquellas de competición, pues para nadar hay que estar entre unos parámetros muy concretos para que sea adecuado a nuestro cuerpo. En el caso de las piscinas particulares, los grados pueden variar un poco, pero realmente estarían cercanos a estos.

La temperatura del agua debe oscilar entre los 28º y los 30º; ésta sería la temperatura que suelen tener también los hoteles y las piscinas comunitarias, por lo que sería lo más cercano a una piscina particular que no sea de competición. Aunque hay que tener en cuenta que cada cuerpo es distinto y que no a todos nos gusta la misma temperatura; por eso es importante que la temperatura oscile entre esos parámetros hasta adecuarnos a la temperatura que más nos guste.

Para saber que la temperatura de nuestra piscina está bien debemos sentir una sensación agradable al sumergirnos en ella, ni exceso de frío, ni calor. Nos debe refrescar y aliviar del calor, y una vez llevemos varios minutos dentro de la piscina, debemos estar totalmente a gusto. Entonces, tendremos la temperatura perfecta.

Hay que controlar periódicamente la temperatura del agua de la piscina

Aunque no lo parezca, es muy importante regular frecuentemente la temperatura del agua de la piscina, pues el clima o los distintos fenómenos meteorológicos la pueden variar. Debemos conseguir tener una temperatura más o menos regulada durante toda la temporada de baño.

Medir la temperatura es muy sencillo, tan sólo es necesario conseguir unos termómetros sumergibles que resistan al agua. Bastará con introducir este especial termómetro en el agua y al sacarlo, veremos la temperatura de nuestra piscina.

Por tanto, recuerda revisar con frecuencia la temperatura del agua de tu piscina para que esté en los niveles adecuados. Bañarse con agua muy fría o muy caliente puede ser malo, pues podemos sufrir sudoración, entre otras cosas. Lo ideal es conseguir una temperatura que nos dé una agradable sensación pero sin llegar a extremos: no más de 30º serán suficientes para que bañarse en nuestra piscina no nos cause problemas.

Ahora es el momento de hacerte con un termómetro y calcular la temperatura. Si está por encima o por debajo de los parámetros que te hemos dado, entonces es el momento de tomar medidas y regularla. ¡Que nada te pare para disfrutar de un buen baño en tu piscina!