Qué hacer cuando un niño traga agua en la piscina

Nadie se espera que algo así pueda ocurrir, pero nunca se sabe cuándo puede producirse una desgracia. Por eso es fundamental saber qué hacer cuando un niño traga agua en la piscina. Así se puede reaccionar con rapidez y estar listos ante lo que haga falta.

No hay que olvidar que el ahogamiento es el principal riesgo estadístico para los más pequeños, tanto cuando se encuentran en las piscinas como en otros lugares de baño, como la playa. Sabiendo que siempre se puede producir este tipo de incidente, nunca hay que olvidar la importancia de estar preparados.

Cómo reaccionar paso a paso al posible ahogamiento de un niño

Para elaborar esta guía, hemos tomado de referencia los consejos de primeros auxilios que ha publicado la AEP (Asociación Española de Pediatría).

Es recomendable que los sigas paso a paso y que tengas en cuenta la importancia de mantener la calma en todo momento. Cuanto más nerviosos estemos, más posibilidades tendremos de equivocarnos con algo. Así que, ante todo, calma.

Si el niño no está respirando

Primero, asegúrate de que el niño sale de la piscina. Hay que reducir la exposición al agua y al entorno agresivo en el que se producido el accidente. Lo que tengas que hacer a continuación dependerá de si el niño se encuentra respirando o no.

Si no respira, tienes que poner en práctica la maniobra de RCP. Es importante que todas las personas lleguen a aprender a realizar la reanimación cardiopulmonar, puesto que podría ser lo que le salve la vida a un niño en un momento determinado.

Es importante que recuerdes que el RCP siempre es lo primero. Incluso antes de ponerte a gritar o pedir ayuda, necesitas hacer la maniobra para ayudar a recuperar el nivel de oxígeno necesario y evitar un problema respiratorio grave. Piensa que puede haber más personas a tu alrededor y que sean ellas quienes soliciten ayuda. No todo el mundo puede hacer el RCP, así que te tienes que concentrar en ayudar al niño en lo que más necesita.

Si no hay nadie más alrededor y todavía no se ha pedido ayuda, detén la maniobra de RCP para llamar rápidamente al 112. Pero tiene que ser una llamada muy rápida. Da el aviso de lo sucedido y del lugar donde te encuentras. Con eso es suficiente.

Luego sigue haciendo el RCP con la intención de intentar reanimar al niño. Es recomendable que lo sigas haciendo hasta que el niño vuelva a respirar o que lleguen los especialistas del servicio de urgencias.

Si el niño está respirando

Si respira, ponlo de lado en una posición en la cual pueda expulsar el agua que ha tragado dado que tendrá una dificultad para respirar en otra posición. Esto debería suceder a través de la tos, pero también puede ocurrir que el niño vomite.

Ambas situaciones son favorables teniendo en cuenta la gravedad de lo que está pasando. Al colocarlo en esta posición también estás asegurándote de que el niño tiene las vías respiratorias abiertas y que la situación no vaya a peor. Evitaremos que los niños sufran lesiones peores.

Luego sigue haciendo el RCP con la intención de intentar reanimar al niño. Es recomendable que lo sigas haciendo hasta que el niño vuelva a respirar o que lleguen los especialistas del servicio de urgencias.

Otros consejos generales

Hay personas que creen que, junto a la maniobra de RCP, es recomendable hacer una compresión abdominal del niño. Pero, en realidad, es algo que no se recomienda. Aunque pueda dar la sensación de que hacer una presión sobre el estómago del niño ayudaría a mejorar el estado del mismo, lo cierto es que sería algo contraproducente. Los expertos de la AEP dicen que es mejor no hacer este tipo de maniobra.

Solo hay una excepción: tener una sospecha clara o seguridad de que se ha obstruido la vía aérea debido a la aspiración de algún tipo de cuerpo extraño. Esto sería algo que habría que hacer como maniobra para tratar una asfixia que se hubiera producido por atragantarse por un objeto, algo distinto a lo que ocurre en un caso de ahogamiento en la piscina.

En otro orden de cosas, también se recomienda tener en cuenta que el niño estaba en la piscina y que su cuerpo se encontrará frío. Por ello, hay que actuar con rapidez y hacer todo lo posible para que no coja frío. Esto significa quitarle el bañador, secarle rápidamente con una toalla y taparlo con una ropa seca que tenga a mano o ponerle otra toalla que esté seca para cubrirle.

Tras producirse este tipo de accidente, es recomendable llevar al niño al médico para que le examinen y que se asegure de que todo se encuentra en orden. Al margen de eso, no sería extraño que el niño pudiera sufrir una diarrea, puesto que en el agua podría haber gérmenes que la produzcan.

Evitar los problemas de ahogamiento de tu piscina

Para no llegar a tener que recurrir a ninguna de estas técnicas, existen ciertos recursos que nos ayudarán a proteger la salud de nuestros pequeños.

En concreto, hace unos meses, escribimos un artículo sobre cómo mejorar la seguridad de los niños en la piscina y te recomendamos su lectura para que conozcan algunos consejos y trucos que evitarán la caída de nuestros niños al agua cuando no podamos socorrerlos rápidamente. Hablábamos de la buena iluminación de la piscina, del uso de vallas y de la construcción de una cubierta para la piscina en las temporadas en las que no nos estemos bañando.

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Todo consejo es poco para salvaguardar la salud de nuestros hijos, pero desde Cubriland queremos ofrecerte toda nuestra experiencia en piscinas para que juntos cuidemos de ellos.